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  • Alicia Retuerta

¿Qué situaciones llevan a una persona al psicólogo/a?

Actualizado: oct 7

Léelo si tienes dudas sobre si podré ayudarte

Las situaciones son diferentes, la razón es la misma: sentirte mal y desear estar bien.

Hay muchas situaciones que están detrás de la visita de una persona a un profesional de la psicología. Cualquier situación que ocurra en la vida nos puede llevar a pasarlo mal, incluso esas cosas que a priori pueden pensarse como positivas nos pueden hacer sufrir mucho. Hay tantas situaciones como personas. Da igual lo que te ocurra, sentirse mal es la razón para dar el paso.


Algunos de los motivos por los que han acudido a mi consulta


- Ansiedad diaria, crisis de ansiedad, pensamientos negativos que te impiden afrontar la vida con normalidad, agobio o sentirse desbordada con las actividades del día a día.


- Alteraciones del estado de ánimo: tristeza extrema que persiste en el tiempo y que nada o casi nada logra hacerle salir de ese estado, poca esperanza en el futuro, escasa preocupación por uno/a mismo/a o por lo que pueda pasar, sensación de vacío y/o de pérdida,conductas de riesgo, deseo, plan y/o intentos de hacerse daño o morir.


- Inseguridad personal, falta de autoestima y valoración, insatisfacción con tu cuerpo


-Manejo de procesos vitales: envejecimiento, jubilación propia o de la pareja, dificultades para tener descendencia, ruptura de pareja, cambios de residencia, enfermedad, embarazos, procesos de adopción, la llegada de un hijo/a, el paso a la vida adulta, salir de casa de los padres.


- Problemas de pareja: dificultades en la convivencia, conflictos recurrentes con la familia extensa, insatisfacción en la relación, dudas respecto a permanecer en ella, pérdida de deseo, infidelidad, ajuste de pareja tras la llegada de un hijo/a, conflictos por los hijos/as, problemas de comunicación, maltrato, violencia de género.


- Separación y divorcio: confusión frente a la separación, dificultad para asumir lo ocurrido, dudas sobre cómo actuar con la otra parte o con los/as hijos/as, dificultad para separarse emocionalmente del ex y enfrentar la nueva etapa.


-Sexualidad: falta de deseo sexual, angustiosa o aversión al sexo, pensamientos y conductas obsesivas sobre el tema, cuestionamientos varios sobre la vivencia que se tiene del sexo.


- Relaciones sociales: problemas recurrentes con personas del entorno, aislamiento o escasa relación con personas, relaciones interpersonales reducidas a lo virtual, dificultades a la hora de relacionarse, sensación de incapacidad para mantener relaciones de pareja, necesidad de estar siempre en pareja y/o encadenar relaciones sin periodos de soltería, desconfianza hacia la gente, mantener relaciones a pesar de ser dañinas para uno/a mismo/a, miedo a la soledad,


- Relaciones familiares: conflictos de todo tipo. En relación a los cuidados de familiares, por temas económicos, situaciones de la infancia no resueltas, problemas de relación actual. Preocupaciones por familiares y dudas a la hora de actuar con ellas/os.


- Ámbito laboral: angustia por las responsabilidades laborales, inseguridades o miedos relacionados con el desempeño profesional, malestar por el ambiente laboral, problemas con jefes/as o compañeros/as, acoso laboral, ayuda para afrontar un cambio de rumbo profesional,


­- Duelos por fallecimiento de familiares tras enfermedad, accidente o pérdida violenta.


- Trauma: violencia sexual, maltrato familiar, violencia de género, violencia obstétrica, acoso escolar en la infancia, abuso sexual.


- Síntomas corporales sin base física que no encuentran un diagnóstico médico o que el tratamiento no ha resuelto. Alteraciones en la piel, dolor de estómago o cabeza, tensión corporal, dolores inespecíficos, fatiga, cansancio, problemas de sueño mantenidos en el tiempo, cambio de peso sin causa aparente.


- Manejo de la agresividad: inhibición excesiva del enfado; respuestas explosivas o incapacidad para autocontrolarse (algunas de ellas han podido llegar a tener consecuencias para la persona o el entorno).


- Imposibilidad de disfrutar: las cosas que antes le satisfacían ahora no le parecen interesantes. Falta de ganas para hacer las cosas. Pocas o ninguna cosa le resulta interesante.


- Conductas de control extremas: necesidad de tener todo planificado, angustia o culpa si no se hace; dificultad de manejarse ante la incertidumbre o los cambios. Tendencia a tener que estar permanentemente ocupada/o en algo y aparece angustia ante los momentos libres. Aquí se incluye las conductas obsesivas de limpieza.


- Conductas y pensamientos recurrentes que generan mucha angustia y que no sabes cómo manejar: miedo a enfermar, miedo a morir, miedo a que suceda algo malo, miedo a hacer algo malo. Miedos concretos: volar, conducir, etc.


- Maternidad y paternidad: sentimientos de miedo, angustia, tristeza, frustración, exigencia, culpa, etc. ligados a su actuación como padre o madre, orientación y pautas en situaciones concretas, conflicto en la gestión de su rol ma/paternal frente a sus demás roles.


- Autoconocimiento personal, deseo de conocerse más y saber hacia dónde dirigirse para ser feliz.

© 2020 por Alicia Retuerta, psicóloga.